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FRANCISCO I, EL PAPA DE LA HUMILDAD ,.
(demasiado antiguo para responder)
Robert m
2013-03-16 02:46:40 UTC
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15/03/2013
FRANCISCO I, EL PAPA DE LA HUMILDAD
Por el Dr. Jorge R. Enríquez (*)
Al enterarme de la elección del Cardenal Jorge Mario Bergoglio como
nuevo Papa sentí una profunda emoción no sólo como católico y
argentino, sino también por conocer desde hace muchos años a Su
Santidad y por ser testigo de su absoluta entrega a la tarea pastoral.
Es difícil, sino imposible, encontrar una persona que reúna de un
modo superlativo las virtudes de Francisco I. Su poderosa inteligencia,
su vida despojada y humilde, su fe inquebrantable, su notable vocación
social, lo convierten en la figura ideal para que la Iglesia, fiel a sus
verdades perennes, desarrolle su acción en el marco de los nuevos
tiempos y llegue con su mensaje de amor, de fraternidad y de paz a todos
los hombres y mujeres de buena voluntad.
La elección del Cardenal Bergoglio como Papa tiene una singular
importancia para la Argentina y para Latinoamérica.
Para la Argentina, un país con una población en su inmensa mayoría
católica, es muy significativo que ese primer Papa americano haya
salido de nuestra tierra.
 Pero no es sólo el orgullo de esa pertenencia lo que justifica la
importancia de su elección. Francisco es una persona que reúne
virtudes que la Argentina necesita desesperadamente, porque son la
contracara de ciertos modelos que se nos quieren imponer.
Así, por ejemplo, su sencillez y austeridad. No son cualidades
impostadas para el marketing, son su manera de vivir. Viajar en subte o
en colectivo eran hábitos que el Cardenal Bergoglio no practicaba para
las cámaras. Nadie advertia su presencia porque iba solo,
entremezclado en la multitud.
Esa manera de ser es opuesta a la de quienes se rodean  de un
ejército de funcionarios y de alcahuetes, e ignoran cómo viven los
trabajadores, porque sólo se trasladan en helicóptero.
Otro rasgo sobresaliente es su sincero compromiso con los pobres. Aquí
también, el contraste es notable con la actitud de quienes se llenan
la boca con la inclusión y la justicia social pero jamás caminaron
por una villa miseria. Francisco lo hacía con frecuencia, sin
custodia, sin autos, sin periodistas.
También es destacable, por su valor en sí mismo y por la distancia
que lo separa de otras actitudes hoy imperantes, su vocación de
diálogo. Dialogar no significa renunciar a las propias convicciones,
sino respetar al otro, darle verdaderamente el rango de nuestro
semejante, enriquecernos con las diferencias.
En esta Argentina necesitada de conductas ejemplares, la vida y el
testimonio de Francisco nos llegan como una bendición.
Que quede claro que él no es enemigo de nadie. Ni siquiera es un
opositor, porque no es un político. En ese lugar han querido ponerlo
quienes no admiten otras relaciones que no sean las de subordinación.
Para Latinoamérica es, también, una noticia digna de ser celebrada.
En nuestra región el catolicismo es la religión principal. Y eso de
por sí justifica la algarabía.
 Pero las particularidades de Latinoamérica, con su carga de
frustraciones y de miseria, exigen un conocimiento cabal de esas
situaciones, que es más difícil que tenga un prelado europeo.
 Francisco tiene una intensa vocación social, privilegia a los más
necesitados, tiende su mano fraterna a todo el que la necesite. Esa
forma de entender su ministerio le hace saltar las barreras formales y
acercarse a la gente con humildad.
 Estoy seguro que desde su pontificado el flamante Papa fortalecerá
la relación de la Iglesia con los fieles en general y los pobres en
particular.
 Y lo hará sin ceder un ápice de las grandes verdades de la fe y
la doctrina cristianas.
Quiera el Señor que le dé al Santo Padre la salud y el vigor para
que pueda cumplir cabalmente la eminente misión que ha asumido.
El 13 de marzo de 2013 quedará grabado para toda la grey catolica y
para los argentinos, en particular, como un día de honda felicidad,
que nos redobla la fe y nos hace mirar, con mayor esperanza, el
porvenir.
(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo por gentileza
de su autor el Dr. Jorge R. Enríquez - Abogado - Periodista y ex
legislador porteño.
Hegel
2013-03-16 14:04:58 UTC
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Raw Message
 Sardenberg prega privatizar a Petrobras

Por Altamiro Borges

Com grande alarde na mídia, o PSDB realizou nesta semana um evento
para discutir a “crise” da Petrobras. Na maior caradura, Aécio Neves,
o cambaleante presidenciável tucano, defendeu “reestatizar” a empresa.
Nas entrelinhas, porém, ele deixou escapar que prega o retorno das
concessões de petróleo e é contra o modelo de partilha no pré-sal –
que garante maior soberania ao Brasil. Na prática, os tucanos
gostariam que a Petrobras se chamasse Petrobrax e que fosse
privatizada. O que eles não têm coragem de explicitar por motivos
eleitoreiros, o jornalista Carlos Alberto Sardenberg escancarou em
artigo ontem no jornal O Globo.








O colunista da famiglia Marinho e do Instituto Millenium, que é um
neoliberal convicto e um tucano disfarçado, afirma taxativamente que a
melhor saída para a Petrobras é a sua imediata venda. Adorador do
“deus-mercado”, ele considera que as estatais são antros de corrupção
e que a empresa privada é o paraíso da lisura e eficiência – ele só
não explica as roubalheiras dos bancos e de outras corporações
empresariais pelo mundo afora, que inclusive resultaram numa das mais
graves crises do sistema capitalista mundial.




Sardenberg escreveu: “Se a gente pensar seriamente na história recente
da Petrobras, sem paixões e sem provocações, vai acabar caindo na
hipótese maldita, a privatização. A estatal teve bons momentos,
colecionou êxitos, acumulou tecnologias e formou quadros. Mas, sempre
que isso aconteceu, não foi porque se tratava de uma estatal... Já
quando foi mal, como vai hoje, a causa é evidente: a condição de
estatal”. Haja malabarismo para defender a entrega da estatal ao
capital privado – de preferência estrangeiro!




Para ele, a alardeada crise da Petrobras decorre do “pecado mortal da
politização”. Ele gostaria que ela fosse privatizada e comandada pelos
sempre honestos empresários – talvez um Daniel Dantas ou um Salvatore
Cacciola. O seu alvo, evidente, é o atual governo, que “partidarizou”
a estatal. “Não é preciso pesquisar nada para se verificar que a
Petrobras caiu nesse buraco nos governo Lula e Dilma”, afirma. Uma
pesquisa séria, entretanto, indicaria que a Petrobras vive seus piores
momentos e quase faliu no reinado do seu ídolo FHC.




Considerando o seu leitor um imbecil, Sardenberg chega a afirma que o
ex-presidente tucano até tentou “blindar” a estatal diante dos
interesses partidários. Ele só não menciona o ex-genro de FHC no
comando do setor e outras práticas fisiológicas na empresa – nem os
escândalos da privataria tucana. No final, ele ainda orienta os seus
seguidores:




“O PSDB ataca a gestão petista na Petrobras e diz que, no governo,
faria a ‘reestatização’ da companhia. Ou seja, voltaria ao sistema da
era FHC. Nada garante que isso garantiria despolitização. Na verdade,
a história recente prova o contrário: na política brasileira, não há
como garantir uma gestão eficiente das estatais - e sem falar de
corrupção. Logo...”.

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